ARROZ PILAF PARA COMER SANO

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La mejor receta de arroz pilaf. Hoy vamos a aprender a hacer un plato para esos ‘principianters’ que quieren ponerse buenorros o para aquellos que son veganos.

  • Dificultad: ¿pretendes hacer 50 abdominales diarios y no puedes con esto?
  • Duración: 1 hora

Ingredientes

  • Arroz basmati
  • Tomillo
  • Zanahoria
  • Cebolla o cebolleta
  • Ajo
  • Canela
  • Puerro
  • Sal
  • Pimienta

El mejor arroz para comer sano y rico. El arroz pilaf es una receta que, en sí, podría ser un acompañamiento pero nosotros vamos a convertirlo en un plato para que te sientes a ver La Casa de Papel mientras cenas.

El origen de esta receta no se conoce del todo bien pero se consume en partes de todo el mundo: Irán, Turquía, Asia Central, India y el Caribe. Pero… Nosotros somos ‘principianters’ y le vamos a dar un par de vueltas porque, si te soy sincero, es prácticamente arroz blanco.

Preparación del arroz y del caldo

El arroz, del mismo modo que la harina de la pasta, contiene almidón; lo que va a hacer que nuestro arroz se quede pegajoso y se vuelva una masa cuando lo cocines. Sé como haces el arroz blanco, ‘principianter’. Seguro que ni se lo darías al perro.

Por este motivo, vas a tener que quitarte esa pereza que tienes encima y lavar el arroz. Simplemente, búscate un bol y llénalo de agua, mueve con las manos el arroz y tira el agua. Vas a ver que el agua se queda completamente blanca, es el almidón. Vas a tener que repetir este proceso hasta que el agua salga limpia.

Puedes utilizar cualquier tipo de arroz, aquí no matamos a nadie. Sin embargo, el mejor para este plato es el de grano largo. En concreto, el arroz basmati; tiene ciertos aromas aflorados que van a compensar las carencias de sabor que tiene esta receta.

Bien, ya deberías tener reservado, en el bol, el arroz limpio y sin agua. A partir de aquí, pon una olla a fuego medio. Vamos a preparar el caldo. La receta original es con agua pero me parece demasiado aburrido. Si tu pereza es máxima, compra el caldo o échale la típica pastilla de concentrado pero mereces la muerte, ‘principianter’.

La receta original se prepara con ghee, una especie de mantequilla indio-paquistaní. Como dudo que dispongas de ello, vamos a utilizar aceite de oliva. Si no eres vegano, o te da igual todo en esta vida, utiliza mantequilla. La cosa cambia, te lo aseguro.

Echa un poco de aceite en la olla y tira tres dientes de ajo aplastados, con piel y todo. Simplemente, dales un golpe con el puño para que se rompan. Esto se llama ajo ecrasse (para que lo apuntes un tu diccionario, ‘principianter’). Aquí te dejo el diccionario completo. Deja rehogar los ajos 3 minutos.

Una vez que hayan tomado un bonito color, echa media cebolla, medio puerro y media zanahoria cortados en trozos no muy pequeños. Corta las verduras como puedas, que con que sean de tamaño mediano te va a funcionar. Deja que se cocine todo junto durante 5 minutos, si esperas a que se cocine durante 10 mejor, pero ya voy conociendo tus prisas por tirarte a no hacer nada, ‘principianter’.

Una vez que todo haya tomado un bonito color, échale una cucharada sopera de sal y bien de pimienta recién molida; mucha pimienta siempre es poca, te lo voy a repetir hasta que te canses. Llena la olla con unos dos litros de agua y déjalo cocer durante no menos de 20 minutos. Si lo dejas 1 hora mejor pero sé que no lo vas a hacer.

Preparación del arroz pilaf

Ya tienes el caldo haciéndose. Perfecto. Pon otra olla a fuego fuerte y echa bien de aceite y otro ajo ecrasse. Cuando veas que el ajo a tomado color, echa las otras mitades de cebolla, zanahoria y puerro pero, esta vez, corta las verduras en cubitos pequeños. Este corte se llama brunoise. Lo que aprendes aquí no te lo enseña nadie, ‘principianter’. Además, añade un poco de tomillo.

Quiero que estas verduras las hagas a fuego muy fuerte para que queden bien doradas por fuera y crudas por dentro. Una vez que estén doradas, sácalas de la olla y resérvalas en un plato.

Baja el fuego al mínimo y echa un vaso de arroz por persona y una rama de canela. El vaso tiene que ser pequeño, no le eches el de los cubatas que vas a tener arroz para acabar con el hambre en el mundo. Y si no tienes una rama de canela, échale una cucharada pequeña de canela en polvo pero no es lo mismo. La idea es que el arroz se rehogue en el aceite con sabor a verduras durante 5 minutos.

Es el momento de echarle el caldo bien caliente. Esta receta se cocina con dos partes de agua por cada parte de arroz. Para los nuevos, que, por cada vaso de arroz que le hayas echado, échale dos de caldo. Saca la calculadora.

En el mediterráneo tratamos el arroz de una manera muy concreta. En casi todo el resto del mundo se cocina por periodos medianamente largos. El arroz coge más sabor pero el grano pierde sus cualidades naturales y, normalmente, se abre y se rompe. Así se cocinaría esta receta. No obstante, a parte de que es más rápido, te recomiendo que lo cocines de la manera más italo-española.

Pon el fuego al máximo para que el caldo eche a hervir y, después, pon el fuego medio alto. La idea es que se cocine por un periodo de entre 10 y 20 minutos. No te voy a decir un tiempo porque cada arroz absorbe líquido a una velocidad distinta y se ablanda más o menos rápido. Así que, como siempre, ve probándolo. Debería estar hecho cuando se quede sin líquido.

¿Te acuerdas de las verduras que habías reservado? Tienes que incorporárselas al arroz durante la cocción. Si te gustan menos hechas, échaselas casi al final de la cocción. Si te gustan más echas, échaselas al principio de la cocción. Mi recomendación es que se las eches a falta de 3 minutos para que el arroz este listo. Así, mantendrán todo su sabor y sus nutrientes; y, además, tendrán un crujiente de la leche.

Con esto ya tendrías el arroz hecho, mi ‘principianter’. Si lo dejas reposar 5 minutos en la olla mejor pero tu verás. El caso es que ya puedes volver a tu sofá con un buen bol de arroz y sentirte sano por un día. Un abrazo y no olvides suscribirte a esta revista para más recetas y darle un buen ‘me gusta’.

EL MEJOR MOJITO DE 2020

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La mejor receta de mojito para el verano 2020. Se acerca la época de playita y parece que nos van a dejar sin chiringuitos donde tomar un buen cóctel. Así que hoy vamos a aprender a hacer nuestros propios mojitos de ‘principianters’.

  • Dificultad: Homer hizo su propia cerveza, no pongas escusas
  • Duración: 5 minutos

Ingredientes

  • Ron
  • Azúcar
  • Hierbabuena
  • Lima
  • Gaseosa

Cómo hacer mojito en casa. Llega el calor y los ‘principianters’ sois gente con sed. Así que no pienso defraudaros. El ingrediente principal de este receta cubana es el ron pero, por favor, guarda el Yacaré para cuando te visite tu cuñado. El mojito de verdad se hace con  ron blanco.

El día que me patrocinen os diré cual es el mejor ron para esta receta, mientras tanto centraros en usar ron blanco. Esta receta lleva mucha azúcar y este tipo de alcohol es menos dulce que el ron añejo al que estamos acostumbrados, por lo que el balance será más adecuado. Si sois muy golosos podéis utilizar el ron añejo pero no lo recomiendo.

Preparación del mojito

Como ‘principianters’ que somos vamos a mantener la receta lo más sencilla posible. Si estas embarazada no te aconsejo tomar este mojito pero, si quieres intentar estarlo, este mojito sube unos calores muy agradables. Ya tu sabes.

Comenzaremos echando unas 10 hojas de hierbabuena en un vaso sidrero, el típico vaso grande en el que se sirven las copas. Como con las formas de la pasta, cada tipo de vaso tiene un porqué y sirve para una cóctel o combinado distinto. Dejadme en los comentarios si queréis que os cuente para que sirve cada vaso.

Con un mazo de mortero, o cualquier otro utensilio parecido, aplasta ligeramente la hierbabuena para que suelte todo su aroma. Te recomiendo arrancar directamente la hoja del tallo intentando no romperla. No pasa nada por aplastarla pero, si rompes la hoja, desprenderá cierto sabor amargo.

Echa dos cucharaditas de azúcar. Hay muchas discusiones sobre si usar azúcar moreno o azúcar blanco. Ya sabéis que los ‘principiantes’ nos dedicamos a cocinar y no a discutir. Así que si tienes azúcar moreno te aportará un sabor más natural y al beberlo encontrarás cierta textura. Si no lo tienes, ni se te ocurra comprarlo, tira del que usas para echarle al café de las resacas.

Echa el zumo de una lima entera. Corta la lima en cuatro partes para poder extraer todo el jugo pero, una vez que tengas que apretar demasiado para extraer el zumo, deja de apretar. El jugo que se encuentra en las partes más pegadas a la piel es demasiado amargo.

Una vez que tengas en el vaso la hierbabuena, el azúcar y la lima tendrás el cielo en tus manos. Para los ‘principianters’ más ‘alegres’, esta base queda bien con casi cualquier licor. Os prometo que habéis descubierto América.

Con una cuchara, mezcla bien estos tres ingredientes hasta que notes que el azúcar pierde parte de su consistencia; esto se debe al ácido de la lima.

Terminar el mojito

Hasta aquí, tus invitados ya pensarán que por fin sabes cómo hacer algo interesante en tu vida. Eso es lo que buscamos, mis queridos ‘principiantes’. Así que solo te queda terminar el mojito.

Echa hielo picado hasta llenar el vaso. “Pablo, ¿puedo usar hielo en cubos?” Si, pero no seas tan cutre; ya has ahorrado en el azúcar. Con una cuchara pequeña y alargada, o con cualquier otro utensilio que tengas por tu casa (que nada te pare, ‘principianter’), mezcla bien los hielos con la mezcla anterior. Te aconsejo introducir la cuchara por un lateral y mover en dirección a las agujas del reloj, vas a ver como los hielos se mueven casi solos.

Ahora viene el momento que estabas esperando. Echa el ron. No me atrevo a decirte una cantidad exacta porque nadie tiene un mismo gusto para las copas. No obstante, si quieres un sabor equilibrado te recomiendo echar solo un tercio del vaso.

Ya sabéis que me niego a decir nombres de marcas. El día que las diga es porque me estarán pagando por ello y espero que os alegréis por mí, mis ‘principianters’. Así que te diré que llenes el vaso con cualquier gaseosa. Sin embargo, la que mejor le queda es esa con sabor a limón. Ya sabes, la del siete arriba…

Echa otras diez hojas de hierbabuena y mezcla bien todo el combinado con una cucharilla, y lo tendrás listo para volverte loco. Recuerda que un buen mojito es el mejor preludio de casi todo lo que pueda pasar por la noche. Si quieres puedes decorarlo con un trozo de la piel de la lima y con un poco más de hierbabuena por encima. Un abrazo, ‘principianters’. Ya sabéis, dejad un ‘me gusta’ por ahí abajo y suscribíos para más recetas. ¡Pasad buena noche con esos mojitos!

LA MEJOR RECETA DE PASTA ITALIANA

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No hay nada mejor para enamorar a tu pareja que un buen plato de pasta italiana. Por eso, hoy vamos a cocinar la receta de pasta italiana por excelencia: la pasta carbonara. Preparad una botella de vino tinto ‘principianters’.

  • Dificultad: si puedes caminar a dos patas puedes hacerlo
  • Duración: 15 minutos

Ingredientes

  • Spaghetti o rigatoni
  • 2 huevos por persona
  • Guanciale, panceta, bacon o jamón serrano
  • Pimienta negra
  • Queso curado
  • Sal

La mejor receta de pasta italiana del mundo. Nosotros, los ‘principianters’, no somos ni unos tradicionales ni unos puretas y lo que nos importa es cocinar. Por este motivo, vamos a darle una vuelta a la receta tradicional de las mammas italianas.

El ingrediente principal de esta pasta es el guanziale, que básicamente es la papada del cerdo curada y adobada en especias. Sin embargo, a no ser que os vayáis a Roma, difícilmente vais a poder conseguirla. Así que lo vamos a sustituir por panceta, bacon o jamón serrano.

He probado a hacerlo con todos estos ingredientes y el resultado es muy similar (incluso con chorizo, os sorprenderíais de lo rico que queda) pero os recomiendo hacerlo con taquitos de jamón serrano; ya que la curación y el nivel de grasa hacen que el plato se asemeje bastante al original.

Preparación de la pasta

Para esta receta necesitamos ser rápidos, ya que en 15 minutos tenemos que tener todo preparado para servir. Ni la pasta puede esperar a la salsa ni la salsa puede esperar a la pasta. Hay un sitio reservado en el infierno para los que dejan la pasta en un colador dentro del fregadero.

Pon una olla grande a hervir con abundante agua. Pon en una sartén una cucharada de aceite y los tacos de jamón a fuego mínimo, este proceso se llama confitar (saca el cuaderno y apúntalo para tu diccionario). Aquí te dejo el diccionario completo. Si has decidido usar panceta o bacon, pon el fuego bien fuerte para que quede crujiente y suelte la grasa. Lo que queremos es tener una grasa en la sartén con el sabor de la proteína que has querido utilizar, luego os diré porqué.

Pon en un plato hondo el queso curado rallado. Los italianos utilizan una mezcla de Parmigiano Reggiano y Pecorino, pero estos quesos van a aumentar el precio de tu plato demasiado. Abstente de usar el parmesano que venden en los supermercados, es carísimo y no es parmesano aunque lo ponga en el envase. Te recomiendo usar un queso curado de oveja. Rállalo sobre el plato y resérvalo, cuenta unos 100 gramos por huevo. Parece mucho pero, mi querido ‘principianter’, como eches menos vas a comer sopa de huevo.

Ahora, separa las yemas de las claras. Te recomiendo cascar el huevo y echarlo encima de tu mano con los dedos cerrados y hacia arriba, échalo sobre la parte de los dedos, no en la palma. Cuando tengas el huevo en la mano abre ligeramente los dedos y verás como se cae sola la clara y te quedas con la yema en la mano. En esta receta solo usaremos la yema. Ni se te ocurra tirar las claras, otro día te contaré que puedes hacer con ellas.  

Cocción de la pasta

Para este momento ya habrá echado a hervir el agua. Echa una buena cucharada sopera de sal. Solo una, todas las carnes que te he mencionado ya llevan una barbaridad de sal. Una vez que retome el hervor, echa la pasta y mantenla cociendo durante el tiempo que te diga el paquete menos un minuto, necesitamos que este cruda. Te confieso que en mi vida he mirado el tiempo de un envase, ve probando la pasta con unas pinzas o un tenedor y sácala cuando aun este un poco cruda.

Inciso, las pastas no tienen formas distintas para que sean “super cute”. Cada pasta tiene una forma especial para poder utilizarlas en recetas concretas y sacar todo su potencial. Por este motivo, te recomiendo rigatoni o spaghetti y no otras. Poned un comentario si queréis que os enseñe para que sirve cada pasta, ‘principianters’.

Okey, para este momento ya tendrás la pasta cociendo y el jamón confitándose. A partir de ahora, deja el Instagram que tienes que ser rápido, solo tienes el tiempo que tarde en cocerse la pasta.

Bate las yemas y añádeselas al queso hasta que hagas una especie de masa naranja, no pasa nada si tiene grumos. Una vez que el queso y las yemas sean uno solo, échale medio vaso del agua de cocción de la pasta. No estoy loco, la pasta se hace con harina o sémola (harina menos refinada), por lo que suelta almidón de trigo en el agua de cocción. El almidón es un espesante natural y es lo que va a conseguir que tu salsa quede cremosa sin necesidad de natas y esas tonterías. Recordad, si lleva nata no es italiano. Así que deja de hacer la porquería esa de macarrones con nata y bacon; que te conozco, ‘principianter’.

Mezcla bien estos tres ingredientes añadiendo agua de cocción hasta que quede como una especie de crema medio naranja, tiene que parecer cheddar derretido.

Terminar la pasta

Recapitulemos. Ahora mismo tienes que tener una olla cociendo pasta, una sartén confitando jamón y un plato con la mezcla de queso, yemas y agua de cocción.

Prueba la pasta, tiene que estar prácticamente hecha pero aun tiene que quedarle un minuto. Es el momento de subir el fuego de la sartén al máximo. Echa pimienta en la sartén como si no hubiese un mañana y remuévela, recién molida siempre. En cuanto empieces a notar un olor profundo a pimienta, echa medio vaso de agua de cocción en la sartén.

Ahora, con unas pinzas, o cualquier otra cosa que tengas por tus cajones, saca la pasta de la olla y échala directamente en la sartén. No pasa nada si cae un poco de agua.

Apaga los dos fuegos y retira la sartén del calor. Echa la mezcla de yemas, queso y agua en la sartén y remuévelo bien. Te acuerdas que te había dicho que necesitábamos grasa. Bien. La grasa del jamón, el aceite y el propio queso van a hacer una reacción química en contacto con la proteína de las yemas y el almidón del agua de cocción generando una emulsión (saca el cuaderno y apunta, ‘principianter’). Por aquí el diccionario.

Básicamente, vas a conseguir una salsa cremosa que va a transportarte a la mismísima Roma. En el caso de que la salsa sea demasiado liquida, échale mas queso y un poco de aceite de oliva. En el caso contrario, simplemente añádele agua de cocción.

Para este momento, ya tendrás una sartén llena de pasta con una salsa increíblemente cremosa. Sírvele esto a tu pareja con una copa de vino tinto y prepárate, que hoy no duermes. Y sólo por haber conseguido que hoy mojes, suscríbete en la parte de abajo y deja un ‘me gusta’. Un abrazo, mi querido ‘principianter’.

POLLO AL HORNO

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¿Cómo cocinar un pollo asado? Esta receta de ave tiene muchas variantes pero nuestro objetivo es que los ‘principianters‘ aprendamos a sorprender a nuestros familiares y amigos con recetas fáciles que nos hagan quedar como verdaderos chefs.

  • Dificultad: Lo puede hacer tu cuñado el de “la mejor paella”
  • Duración: 3 horas

Ingredientes

  • Un pollo completo
  • Sal
  • Aceite de oliva o mantequilla
  • Ajo en polvo
  • Cebolla en polvo
  • Romero
  • Pimienta negra
  • Agua o vino blanco, un limón y una naranja

El mejor pollo asado del mundo. No os asustéis, tres horas parecen muchas pero vais a pasaros la mayor parte del tiempo sacando fotos al horno para el Instagram. Esta receta de pollo consta de tres partes: marinado, sazonado y asado.

Marinar el pollo

Esta parte no es imprescindible y puedes saltártela si te corre mucha prisa volver a tirarte en el sofá a ver Netflix. Sin embargo, si estás aquí es porque eres un ‘principianter’ que quiere aprender a cocinar marcando la diferencia. Recomiendo no saltarte este paso porque es lo que va a conseguir que comerse este pollo sea como morder mantequilla.

Para empezar, necesitas un recipiente en el que el producto que vayas a marinar quepa fácilmente. Este paso es tan sencillo como meter el pollo dentro del bol, olla, tupper o cualquier otro recipiente que ande por tu cocina. A partir de aquí solo tendrás que cubrirlo de agua con sal, la pieza tiene que estar totalmente sumergida. Este proceso no es un marinado propiamente dicho, se denomina salmuera o brine (saca un cuaderno y apunta, que vas a aprender muchos conceptos nuevos). Aquí te dejo el diccionario completo.

Tendrás que echarle un buen puñado de sal, no te quedes corto. Si quieres exactitud los expertos recomiendan salar el agua entre un 5% y un 10%. Es decir, por cada litro de agua le echarás entre 50 y 100 gramos de sal dependiendo de cómo de salada te guste la comida. Parece mucha pero tranquilo que es la proporción perfecta. Solo te queda dejar el pollo en la nevera entre 12 y 24 horas y olvidarte. Esto lo tendrás que hacer el día anterior a cocinar el pollo.

Sazonar el pollo

Es el momento de sacar el pollo de la nevera y lavarlo para quitar el exceso de sal. Recomiendo no lavar el pollo directamente debajo del grifo por temas de contaminación cruzada. Recordad que este animal transmite la salmonella. Puedes tirar todo el agua con sal del recipiente y volver a llenarlo de agua fría, vuelve a meter ahí el pollo. No lo dejes más de 15 minutos o la maldita osmosis hará que el alimento suelte toda la sal que ha cogido en la salmuera y te tire por tierra todas las horas que lo has tenido en la nevera.

Una vez hecho esto, pon el pollo en una bandeja y quítale el exceso de humedad con un papel de cocina. Ahora viene la magia. Hay muchas formas de sazonarlo pero como ‘principianters’ que somos lo vamos a mantener lo más fácil, pero sabroso, posible.

Para este paso necesitas grasa, puedes usar aceite o mantequilla. Recomiendo una mezcla de ambas y, si utilizas mantequilla, procura que sea sin sal para no salar en exceso la pieza. Recuerda que en la salmuera ya ha cogido toda la sal que necesitaba. Abstente de usar margarina, esa porquería mata gente. Baña a tu pollo en cualquiera de estas dos grasas con un sutil, pero sensual, masaje. Reserva un poco de la grasa para después, me lo agradecerás.

El aceite y la mantequilla, aparte de sabor y jugosidad, nos van a ayudar a que nuestras especias se adhieran perfectamente al alimento. Cómo hemos dicho, vamos a cogerlo con calma y lo vamos a hacer fácil. Empieza por espolvorear una buena cantidad de ajo y cebolla en polvo, ambas se venden en cualquier supermercado. Continúa con un buen toque de romero, no importa si es seco, y termina echándole pimienta negra como si no hubiese un mañana. Mucha pimienta siempre es poca, tatúatelo. Por favor, recién molida. Gracias.

Asar el pollo

Hasta aquí, solo habrás invertido 15 minutos de tu apasionante vida, el resto los habrás gastado contándole a tus amigos que ahora eres un cocinero experto y que la próxima barbacoa la haces tú. No te preocupes, esta receta está pensada para aquellas personas cuya piel genera un feo sarpullido con el trabajo. Algunos os llamarían vagos; yo no, mis queridos ‘principianters’.

A partir de este momento, tienes dos opciones: si no quieres invertir más tiempo, mete ya el pollo en el horno; si no es así, déjalo encima de la rejilla en el que lo vas a cocinar otros 15 minutos. Esto va a producir que las especias se humedezcan un poco con la grasa y se hagan una con el pollo; se nota la diferencia. Además, será el tiempo exacto para que precalientes tu horno.

Para asarlo, colócalo en una rejilla de horno para que pueda pasar aire y calor por debajo del pollo y mételo en el horno a media altura. Justo debajo de la rejilla coloca una bandeja de horno envuelta en papel aluminio, me lo agradecerás cuando no tengas que tirarte una hora fregando la bandeja. Echa un vaso de agua en la bandeja para mantener durante toda la cocción el pollo humectado (apunta en el diccionario, que vas a parecer Dabiz Muñoz). Te recomiendo usar medio vaso de vino blanco y el zumo de un limón y de una naranja en lugar del agua, aportará un sabor más exótico. Además, los ácidos del vino y de los cítricos contrarrestarán el sabor a grasa que tiene de por sí un pollo asado.

Solo te queda dejarlo en el horno a 180º durante un periodo de tiempo de entre una hora y media y dos horas, dependiendo del tamaño del pollo. Aquí viene la parte fundamental de la receta y el único momento en el que vas a tener que invertir algo de esfuerzo. Cada 20 minutos, abre el horno y rocía el pollo con el líquido que haya en la bandeja inferior. En el caso de que la bandeja se este quedando seca, añádele más líquido. Nunca puede secarse por completo. Este paso es lo que va a hacer que tu pollo sea extremadamente jugoso.

Después de este periodo de tiempo saca el pollo del horno. ¿Recuerdas la grasa que habías reservado antes? Vuelve a embadurnarlo con el aceite o la mantequilla y mételo de nuevo en el horno. Esta vez debes retirar la bandeja con el líquido, necesitamos que no haya ningún tipo de humedad en el horno. Ni se te ocurra tirar ese líquido. Si Dios existe, creó ese caldito para que se lo echases por encima al pollo cuando te lo vayas a comer.

Suba la temperatura del horno al máximo y siéntate en una silla delante de él. Este proceso puede durar menos de 5 minutos y si te pasas puede quemarse el pollo. Sácalo cuando veas que ha cogido un precioso tono dorado. Este paso hará que tu pollo este jugoso por dentro pero tenga una capita extracrujiente por fuera.

Ya te lo vas a poder comer pero espera. Déjalo reposar fuera del horno no menos de 15 minutos. Este paso es vital. Tranquilo, no se va a enfriar, todo lo contrario, va a aumentar temperatura. Los jugos del alimento están hirviendo y si lo trinchas sin reposar vas a convertir tu cocina en una piscina de jugos y el pollo se va a quedar como la suela de un zapato. No querrás que, para una vez que trabajas en tu vida, se te vaya todo a tomar por saco por no esperar un ratito. Durante este tiempo los juegos se van a reposar y van a repartirse por todo el pollo dejando una carne supertierna.

¿Has conseguido aguantar este ratito sin trincharlo? Espero que sí. Solo te queda disfrutarlo. Suscríbete a la página para estar al tanto de las mejores recetas y comparte este artículo en tus redes sociales para apoyar este proyecto. Un abrazo ‘principianter’.