RECETA DE TATAKI DE ATÚN ROJO CON SÉSAMO

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La mejor receta de tataki de atún del mundo. Nos vamos a pasar la receta original por el forro, voy avisando. Y, además, va a ser lo más fácil que has preparado en tu vida.

  • Dificultad: más fácil que el sándwich de lápices de Ralph
  • Duración: 15 minutos

Ingredientes

  • Atún rojo
  • Soja
  • Vinagre de Jerez
  • Ajo
  • Aguacate
  • Aceite de girasol
  • Huevo
  • Lima
  • Pimienta
  • Sal
  • Semillas de sésamo

El mejor Tataki que vas a probar. La comida japonesa es la leche pero no vamos a desprestigiar lo que tenemos en España. Y, si encima, le añadimos un toque mejicano…

El resultado de esta mezcla de países es un Tataki de atún rojo con ali oli de lima y guacamole’. ¿Cómo te quedas? Vas a tener tu primera cita y va a parecer que sabes cocinar y todo, ‘principianter’. Por experiencia sé que, si añades a la ecuación una botella de vino blanco, la cena no la terminas en la mesa…

Vamos a ello, que te están esperando. Para empezar, vamos a utilizar el lomo del atún, es la parte más adecuada para esta receta. Hoy te toca gastarte el dinero que habías reservado para las copas del finde.

Una receta de tataki tradicional se compone de tres fases: marinado, sellado y rebozado. Pues cada uno pone el orden de estos tres procesos como le sale de las narices, nunca vas a verlo de una misma manera. Así, que yo te voy a explicar cómo me gusta hacerlo a mí.

 SELLADO DEL TATAKI

Para mí, éste tiene que ser el primer paso sí o sí. El dorado que coge la carne del atún es más agradable, el sabor que adquiere en el marinado se potencia y dicen que, si lo haces así, el Atleti le gana por fin una Champions al Real Madrid. Todo mejora.

Este paso es tan sencillo que tengo que alargarlo para que te quedes un ratito más en la página. Básicamente, pon una sartén a fuego medio y pon aceite de girasol hasta que cubras el fondo. No te recomiendo aceite de oliva porque el sabor es demasiado potente aunque, si le añades unas gotas de aceite de sésamo, la cocina va a oler como si estuvieses en un mercado de Tokio.

Echa dos ajos laminados. Si no te manejas demasiado bien con el cuchillo échalos en trocitos pequeños. También puedes laminarlo con una hoja de afeitar como en la peli ‘Godfellas: Uno de los nuestros’.

Deja que los ajos se doren poquito a poco hasta que hayan cogido un color tostado pero sin quemarse y retíralos, pero no los tires que luego hay que usarlos.

Sube el fuego al máximo y, cuando la sartén este bien caliente, pon el atún. Este paso es crucial, ‘principianter’. Si has calentado bien la sartén, con que dejes el atún 10 segundos por lado es más que suficiente.

La idea es que se produzca la reacción de Maillard (otra palabra que va para el diccionario). Aquí te dejo el diccionario completo. Es decir, que todas las caras del atún estén bien doradas, para que nos entendamos. Recuerda que por dentro tiene que estar crudo, así que no te pases. Saca el lomo y pon a enfriar el aceite que después lo vamos a usar.

MARINADO DEL TATAKI

Coge un recipiente en el que quepa el atún. Mete el lomo dentro. Ahora vamos a cubrirlo con el líquido que quepa en un vaso normal y corriente. Puedes cubrirlo por completo pero los ingredientes no son baratos. Y ya sé que tu eres de los del puño cerrado, ‘principianter’.

Vas a dividir el vaso en tres partes. Una parte de salsa de soja, otra parte de agua y otra parte de vinagre de jerez. La receta original utilizaría vinagre de arroz pero uno de los mejores atunes es gaditano y uno de los mejores vinagres es gaditano. Blanco y en botella. Abstente de usar el vinagre con el que aliñas la ensalada que no te dejo leer esta revista más. No trates mal un producto tan caro.

Cúbrelo con film transparente y mételo en la nevera. La idea es que lo dejes marinar entre 30 minutos y 6 horas. Si lo dejas menos, es como si no hubieses hecho nada y, si lo dejas más, el ácido del vinagre te va a fastidiar el atún.

PREPARACIÓN DE LOS ACOMPAÑAMIENTOS

Los acompañamientos son facilísimos. Aunque siendo tu seguro que en tu vida es hecho una mahonesa, así que vamos a ir despacito. Te acuerdas que tenías reservados unos ajos fritos y un poco de aceite de girasol. Pues flipa.

Vas a hacer un ali oli con sabor a atún rojo y ajo frito. Si quieres me puedes llamar ‘papi’. Necesitas que todos los ingredientes estén del tiempo. La idea es hacer una emulsión. Pincha aquí para ver lo que era eso.

Pon en un recipiente de plástico alto pero estrecho (un vaso batidor de toda la vida) un huevo y añade los ajos. Ahora tienes que cubrir el huevo con el aceite.

Vale, vamos a cogerlo con calma, que esto es lo único difícil de la receta. Mete una batidora eléctrica hasta el fondo pero no la pongas a funcionar aún. Simplemente, apóyala en el fondo del vaso. Ves que arriba tiene una rueda con números, es la potencia, ponla al mínimo.

Sin mover en ningún momento la batidora, empieza a triturar lo más despacito posible. Vas a ver como, poco a poco, empiezan a salir burbujas blancas hasta que todo el fondo se vuelve una crema blanca.

Cuando notes que no coge más aceite, empieza a mover de arriba abajo muy despacito para que entre el aceite dentro de la crema. Cuando lo tengas todo bien integrado, empieza a echar más aceite de girasol poco a poco. Le echas un poco y mezclas, le echas otro poco y mezclas. Así hasta que quede con la consistencia que tiene una mahonesa.

Ahora, añade una pizca de sal y de pimienta recién molida. Por último, añade el zumo de media lima. Aquí te explique porque estas recetas necesitan el ácido, en este caso, de la lima. El zumo hará que se te haga más líquida la mahonesa, así que añádele otro poco de aceite pero esta vez de oliva, para darle más sabor.

Ya tienes la mahonesa. Pruébala con un poco de pan que te vuelves loco. Ahora nos vamos a México pero vamos a simplificar el guacamole para que no le reste sabor al atún. Otro día te cuento cómo hacer la receta tradicional.

Este paso es sencillísimo. Echa en un plato hondo la pulpa de un aguacate y aplástalo con un tenedor. Ya casi lo tienes. Echa el zumo de la otra mitad de la lima y un chorrazo como el que le echas de ron a tus cubatas pero de aceite.

Con el mismo tenedor mezcla todo bien hasta que quede una crema homogénea y añade sal y pimienta recién molida al gusto.

REBOZADO DEL TATAKI

Ya puedes ir diciéndole a tu cita que pase y te vea terminar el plato. Ni Chicote, enserio. Pon en un plato hondo un buen puñado de semillas de sésamo y saca el atún de la nevera.

Reboza el atún en las semillas y ya lo tienes. Solo te queda cortarlo con mucho cuidado para que no se caigan las semillas. Emplátalo y añade los acompañamientos.

Ya puedes disfrutar de una cena romántica que ni en las pelis de Jennifer Aniston. Así que déjate un buen ‘me gusta’ y suscríbete a esta revista que, gracias a mí, hoy mojas, ‘principianter’. Un abrazo.

Por cierto, si quieres terminar la cena con un buen mojito, pincha aquí para ver cómo se hace.

LA MEJOR RECETA DE PASTA ITALIANA

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No hay nada mejor para enamorar a tu pareja que un buen plato de pasta italiana. Por eso, hoy vamos a cocinar la receta de pasta italiana por excelencia: la pasta carbonara. Preparad una botella de vino tinto ‘principianters’.

  • Dificultad: si puedes caminar a dos patas puedes hacerlo
  • Duración: 15 minutos

Ingredientes

  • Spaghetti o rigatoni
  • 2 huevos por persona
  • Guanciale, panceta, bacon o jamón serrano
  • Pimienta negra
  • Queso curado
  • Sal

La mejor receta de pasta italiana del mundo. Nosotros, los ‘principianters’, no somos ni unos tradicionales ni unos puretas y lo que nos importa es cocinar. Por este motivo, vamos a darle una vuelta a la receta tradicional de las mammas italianas.

El ingrediente principal de esta pasta es el guanziale, que básicamente es la papada del cerdo curada y adobada en especias. Sin embargo, a no ser que os vayáis a Roma, difícilmente vais a poder conseguirla. Así que lo vamos a sustituir por panceta, bacon o jamón serrano.

He probado a hacerlo con todos estos ingredientes y el resultado es muy similar (incluso con chorizo, os sorprenderíais de lo rico que queda) pero os recomiendo hacerlo con taquitos de jamón serrano; ya que la curación y el nivel de grasa hacen que el plato se asemeje bastante al original.

Preparación de la pasta

Para esta receta necesitamos ser rápidos, ya que en 15 minutos tenemos que tener todo preparado para servir. Ni la pasta puede esperar a la salsa ni la salsa puede esperar a la pasta. Hay un sitio reservado en el infierno para los que dejan la pasta en un colador dentro del fregadero.

Pon una olla grande a hervir con abundante agua. Pon en una sartén una cucharada de aceite y los tacos de jamón a fuego mínimo, este proceso se llama confitar (saca el cuaderno y apúntalo para tu diccionario). Aquí te dejo el diccionario completo. Si has decidido usar panceta o bacon, pon el fuego bien fuerte para que quede crujiente y suelte la grasa. Lo que queremos es tener una grasa en la sartén con el sabor de la proteína que has querido utilizar, luego os diré porqué.

Pon en un plato hondo el queso curado rallado. Los italianos utilizan una mezcla de Parmigiano Reggiano y Pecorino, pero estos quesos van a aumentar el precio de tu plato demasiado. Abstente de usar el parmesano que venden en los supermercados, es carísimo y no es parmesano aunque lo ponga en el envase. Te recomiendo usar un queso curado de oveja. Rállalo sobre el plato y resérvalo, cuenta unos 100 gramos por huevo. Parece mucho pero, mi querido ‘principianter’, como eches menos vas a comer sopa de huevo.

Ahora, separa las yemas de las claras. Te recomiendo cascar el huevo y echarlo encima de tu mano con los dedos cerrados y hacia arriba, échalo sobre la parte de los dedos, no en la palma. Cuando tengas el huevo en la mano abre ligeramente los dedos y verás como se cae sola la clara y te quedas con la yema en la mano. En esta receta solo usaremos la yema. Ni se te ocurra tirar las claras, otro día te contaré que puedes hacer con ellas.  

Cocción de la pasta

Para este momento ya habrá echado a hervir el agua. Echa una buena cucharada sopera de sal. Solo una, todas las carnes que te he mencionado ya llevan una barbaridad de sal. Una vez que retome el hervor, echa la pasta y mantenla cociendo durante el tiempo que te diga el paquete menos un minuto, necesitamos que este cruda. Te confieso que en mi vida he mirado el tiempo de un envase, ve probando la pasta con unas pinzas o un tenedor y sácala cuando aun este un poco cruda.

Inciso, las pastas no tienen formas distintas para que sean “super cute”. Cada pasta tiene una forma especial para poder utilizarlas en recetas concretas y sacar todo su potencial. Por este motivo, te recomiendo rigatoni o spaghetti y no otras. Poned un comentario si queréis que os enseñe para que sirve cada pasta, ‘principianters’.

Okey, para este momento ya tendrás la pasta cociendo y el jamón confitándose. A partir de ahora, deja el Instagram que tienes que ser rápido, solo tienes el tiempo que tarde en cocerse la pasta.

Bate las yemas y añádeselas al queso hasta que hagas una especie de masa naranja, no pasa nada si tiene grumos. Una vez que el queso y las yemas sean uno solo, échale medio vaso del agua de cocción de la pasta. No estoy loco, la pasta se hace con harina o sémola (harina menos refinada), por lo que suelta almidón de trigo en el agua de cocción. El almidón es un espesante natural y es lo que va a conseguir que tu salsa quede cremosa sin necesidad de natas y esas tonterías. Recordad, si lleva nata no es italiano. Así que deja de hacer la porquería esa de macarrones con nata y bacon; que te conozco, ‘principianter’.

Mezcla bien estos tres ingredientes añadiendo agua de cocción hasta que quede como una especie de crema medio naranja, tiene que parecer cheddar derretido.

Terminar la pasta

Recapitulemos. Ahora mismo tienes que tener una olla cociendo pasta, una sartén confitando jamón y un plato con la mezcla de queso, yemas y agua de cocción.

Prueba la pasta, tiene que estar prácticamente hecha pero aun tiene que quedarle un minuto. Es el momento de subir el fuego de la sartén al máximo. Echa pimienta en la sartén como si no hubiese un mañana y remuévela, recién molida siempre. En cuanto empieces a notar un olor profundo a pimienta, echa medio vaso de agua de cocción en la sartén.

Ahora, con unas pinzas, o cualquier otra cosa que tengas por tus cajones, saca la pasta de la olla y échala directamente en la sartén. No pasa nada si cae un poco de agua.

Apaga los dos fuegos y retira la sartén del calor. Echa la mezcla de yemas, queso y agua en la sartén y remuévelo bien. Te acuerdas que te había dicho que necesitábamos grasa. Bien. La grasa del jamón, el aceite y el propio queso van a hacer una reacción química en contacto con la proteína de las yemas y el almidón del agua de cocción generando una emulsión (saca el cuaderno y apunta, ‘principianter’). Por aquí el diccionario.

Básicamente, vas a conseguir una salsa cremosa que va a transportarte a la mismísima Roma. En el caso de que la salsa sea demasiado liquida, échale mas queso y un poco de aceite de oliva. En el caso contrario, simplemente añádele agua de cocción.

Para este momento, ya tendrás una sartén llena de pasta con una salsa increíblemente cremosa. Sírvele esto a tu pareja con una copa de vino tinto y prepárate, que hoy no duermes. Y sólo por haber conseguido que hoy mojes, suscríbete en la parte de abajo y deja un ‘me gusta’. Un abrazo, mi querido ‘principianter’.